España: un país pobre de espíritu

España no nos engañemos ha sido siempre un país pobre, por más que nos digan que fue el país donde nunca se ponía el sol, y que durante los años 1998-2007 se vivió el crecimiento más grande por detrás de China, la gente normal siempre ha sido pobre.
España es un país pobre, comparte más con nuestro vecino de sur, Marruecos, que con nuestros vecinos del norte, y hay una diferencia importante entre un país rico y un país pobre, que no lo indica ni el PIB, ni la prima de riesgo ni el déficit, sino la actitud, la actitud de un país pobre, es la misma actitud que tiene una persona pobre, que compra lotería (primer error), esperando salir de la pobreza, y si tiene la suerte de ganarla piensa en gastarlo (segundo error), piensa en el ahora, no piensa en aprovechar ese dinero extra para hacer más dinero, por que eso es de capitalistas y de derechas, para verdaderamente dejar un legado, para no solo dejar de ser pobre durante unos años, o probablemente durante una generación, sino para las siguientes generaciones.
Si España quiere salir de la crisis no tiene que bajar la prima de riesgo, tiene que pensar como un rico, pero vivir como un pobre. Los españoles necesitan simplemente educación (aquí vienen las quejas por los recortes), pero la educación no tiene que venir de los colegios, institutos o universidades, la educación también está en los libros, en la educación que transmiten las familias, y ahora más que nunca en internet, puedes acceder a gran cantidad de información. Puedes saber como funciona un deposito, como funciona la bolsa, informarte de los riesgos de un determinado producto financiero. Pero ante todo y no hace falta escarbar mucho para encontrar la gran frase de Warren Buffett, “Nunca invierta en un negocio que no entienda”. Esta frase es extrapolable no solo a inversiones grandes sino a pequeñas, si simplemente nos fiamos de lo que nos diga un comercial de un banco es como si nos fiamos de los argumentos que nos da un vendedor de Homeopatía. La fe ciega es digna de un país pobre, los hechos y las pruebas son dignos de un país rico, la fe ciega se combate con educación, y con interés, no con pasividad.
No solo hemos de protestar por más democracia, menos recortes, etc… Cada uno nos hemos de ganar esos derechos, y estos derechos vienen de la mano de un país rico de espíritu, así que hasta que no dejemos de criminalizar a los ricos, nos merecemos lo que tenemos, porque es digno de un país pobre.